Comenzamos esta serie de entrevistas a nuestros compañeros, estudiantes también del CEPA Caligrama, con Tamara, que ha llegado desde Moldavia para estar cerca de su nieto.
Maite: ¿Te está costando aprender el idioma?
Tamara: No. Es difícil, los tiempos verbales… necesitaría más tiempo; pero bien.
M: ¿Cómo es que empezaste a estudiar en Caligrama?
T: Estoy estudiando por el futuro.
M: Tamara, ¿qué te trajo a España?
T: La enfermedad de mi nieto. Mi nieto nació con problemas de audición y mi hijo buscó a los mejores especialistas. Le hablaron de que en España había la posibilidad de operarle y ponerle unos implantes, que con eso oiría y se vinieron, le operaron con seis años, y, como tenía que pasar revisiones médicas, se establecieron aquí. Y yo decidí venirme donde estaban mis hijos y mi nieto.
M: ¿Valoras la sanidad Española ?
T: Sí, mucho y muy positivamente.
M: ¿Te gusta España?
T: Si mucho, me gusta todo: el paisaje, la comida… Todo, me gusta mucho
M: ¿Notas mucha diferencia cultural?
T: No. Bueno, me llama la atención el valor que le dais a la presentación de la comida; poner la comida bonita. Vosotros vais mucho a los restaurantes casi semanalmente y coméis, degustáis la comida y la disfrutáis. En Moldavia solo se va a los restaurantes cuando es una boda, o una ocasión muy excepcional y, mientras comemos, bailamos, reímos… Y aquí no.
Luego también la relación social en la calle, allí es todo en casa no se sale.
M: ¿Has adoptado costumbres de aquí?
T: Sí, no pierdo ocasión, ja, ja, ja.
M: ¿ Qué es lo que más te gusta de nuestras costumbres?
T: La comunicación que hay entre padres e hijos desde que nacen. En mi país es muy raro que un padre lleve de paseo en el carrito a su hijo.
M: Bueno aquí hace 50 años también era impensable. [Tamara me mira y abriendo muchos los ojos mueve su cabeza.]
M: ¿Tus hijos han adoptado esas costumbres con sus hijos?
T: Sí, están integrados totalmente, mis nietos se sienten españoles.
M: ¿Han sentido tus nietos rechazo social por su origen?
(…) vosotros vais mucho a los restaurantes casi semanalmente y coméis, de gustáis la comida y la disfrutáis […]. Luego también la relación social en la calle, allí es todo en casa no se sale.
T: No, nunca. Están totalmente integrados, ya son mayores y están estudiando en la universidad y el más pequeño estudia en Los Agustinos [la noto totalmente orgullosa].
M: ¿Te gustaría volver a Moldavia?
T: Temporalmente, a ver a la familia nada más.
M: ¿Te puedo preguntar de política?
T: Sí.
M: ¿Te marcó la política comunista en tu infancia?
T: No, era socialismo y fui muy feliz; buenos colegios, muy buena la universidad. No me falto de nada, en mi país he sido muy feliz.
M: Bueno Tamara, se nos acabó el tiempo, y tenemos que terminar, muchas gracias por tu ayuda y por prestar tu tiempo, muy agradecida.
Nos despedimos con un cordial saludo, estrechando nuestras manos y con la sensación de haber aprendido un poco más de los demás. Gracias, Tamara.